viernes, 25 de octubre de 2024

Hace 53 años Perón le escribía esta carta a Julián Licastro.

 



Carta a Julián Licastro 25 de octubre de 1971


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Madrid, 25 de octubre de 1971.


Al Tte. 1º D. Julián Licastro


Buenos Aires


Mi querido amigo:


He tenido el placer de recibir sus noticias por mano y amabilidad del Teniente Io Fernández Valoni que me ha visitado y le agradezco el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. Hemos conversado varios días y de todo ello le podrá informar, de viva voz. Es tal el cúmulo de trabajo que tengo que desgraciadamente, solo he podido ver un poco a la ligera, pero comparto totalmente los puntos de vista expresados en los diversos trabajos que me ha traído Fernández Valoni. Ahora, con más tiempo, los estudiaré con detención y les haré nuevamente hacer llegar mi opinión más circunstanciada. Creo que Ustedes deben seguirle metiendo firme a este asunto de la preparación técnica, no solo por la importancia que intrínsecamente tiene asunto tan trascendental, sino también por que veo propicia la ocasión y dispuesta mucha gente de valer y, desde que se trata en primer término de acopiar "materia gris", nada puede ser mejor que emplearlos.


He aprovechado la estadía de Fernández Valoni para ponerlo también en contacto con otras personas (que él le informará) a fin de poder ir echando las bases para una conjunción de todos los que actualmente están inclinados a tales estudios y planificación. Creo firmemente que, dentro del Peronismo, hay mucha gente capacitada desde antiguo, pero pienso que la incorporación reciente de una gran cantidad de profesionales a nuestra tendencia, nos ofrecerá posibilidades de una selección insuperable. Llegan aquí muchos con tales inquietudes y, desde ahora en adelante, los remitiré directamente a Ustedes, a fin de poderlos utilizar convenientemente. Nada de cuanto se pueda contar para una mejor preparación técnica debe ser despreciado: solo yo sé lo que eso representa una vez que uno se encuentra en el Gobierno y ante la necesidad de hacer y de crear.


Como en las actuales circunstancias estoy abrumado como le podrá contar el amigo Fernández Valoni, como las visitas que me llegan por olas (como ataque de infantería) y la correspondencia (que ya he renunciado a contestar por absoluta imposibilidad física) me tienen a los saltos y haciendo equilibrios para poder, por lo menos, recibir a lo que interesa. Allí no pueden tener idea de la cantidad de gente que viaja a España y, todos los que llegan por esos pagos "quieren ver el fenómeno" por lo menos. Por eso le ruego que sea intérprete ante los compañeros que me han escrito y, en mi nombre les pida perdón por no contestarles aisladamente sino por intermedio de Fernández Valoni, a quien le he pedido especialmente que haga llegar mis disculpas a todos. Comprenderá que "yo contra todos, no puedo".


Como por otra parte he charlado largamente con este compañero, él les podrá comentar sobre cuánto hemos platicado con respecto a nuestras cosas. Yo, como estoy un poco fatigado de todo este trajín, pienso tomarme unos días de descanso tranquilo, escapando hacia algún lugar donde los peronistas no me puedan detectar, porque de lo contrario, estoy perdido adonde vaya. Creo que, con todo lo que se ha hecho en estos dos meses por la unidad, solidaridad y organización, tanto en lo político como en lo gremial, me he ganado un pequeño "recreo" que es lo único que pido. Sé que llegarán muchos peronistas a Madrid y que muchos se irán enojados; pero yo no puedo ya seguir este tren, solo soportable para un muchacho y bien entrenado.


Veo con satisfacción que Ustedes allí le dan al trabajo sin solución de continuidad. El Movimiento lo necesita perentoriamente y, por otra parte, es a la juventud a quien corresponde tomar nuestras banderas y llevarlas al triunfo, lo que no es una cosa simple si pensamos que nuestros enemigos no duermen.


Yo tengo una fe inquebrantable en la gente joven que, habiendo vivido estos dieciseis años de vergüenza nacional, no pueden ya tener dudas sobre lo que deben hacer en el futuro inmediato y mediato.


Los hombres que tomen esta empresa han de estar armados de una sólida verdad: de allí la necesidad de una preparación tecnológica adecuada. Por eso también le doy gran importancia a la tarea encomendada a Ustedes en el estudio y planificación de las futuras tareas gubernamentales para el caso de que, como espero, el Peronismo gana las elecciones si las hay, o sea capaz de arrojar del Gobierno a los actuales mercaderes y traficantes.


Espero que el amigo y compañero Fernández Valoni le pueda explicar cuanto hemos charlado aquí y, en consecuencia, no creo necesario que yo a mi vez le dé la lata.


Le ruego que salude a todos los compañeros en la tarea de la preparación técnica y les pida disculpas en mi nombre por no haber contestado por escrito sus cartas pero, como le digo al principio, no me dejan ni un solo minuto para ello. Fernández Valoni ha sido testigo. Le ruego asimismo que, junto con mi saludo más afectuoso, acepte mis mejores deseos.


Un gran abrazo.


Firmado: Juan D. Perón.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Se cumplen 165 años de la Batalla de Cepeda




Las negociaciones que siguieron al armisticio firmado en San Lorenzo, entre el general Manuel Belgrano y el brigadier general Estanislao López, fueron bien pronto interrumpidas debido a la intervención del general Francisco Ramírez, que reanudó las hostilidades contra el gobierno nacional. Los trastornos provocados por entendimientos entre Ramírez y López decidieron a Rondeau, que para esa fecha había asumido el gobierno en carácter de Director Supremo, a realizar una nueva campaña contra Santa Fe, dirigiendo personalmente las operaciones.


Rondeau concentró en Luján un ejército de 2.000 hombres con una batería de artillería; ordenó al general Cruz, que había quedado al mando del ejército de Belgrano en Córdoba, que suspendiese su marcha hacia el Norte, dispuesta a raíz de las negociaciones que pusieron término a la campaña de 1819, y permaneciese en condiciones de abrir las operaciones sobre Santa Fe, tan pronto como se le ordenase.

Además, en base a las órdenes impartidas oportunamente a San Martín y Belgrano, el Director Supremo esperaba poder reunir una fuerza de 8 a 10.000 hombres, para dominar definitivamente el litoral.


A mediados de diciembre de 1819, Cruz se puso en marcha hacia Rosario; pero al llegar a Arequito el ejército se sublevó, negándose a concurrir a la guerra civil. Por su parte, el general San Martín, con sus ojos siempre puestos sobre el Perú, suspendió su avance a Buenos Aires con la división de los Andes.


Simultáneamente Ramírez, a quien en esa época se había unido José Miguel Carrera, atravesó el Paraná para reunir sus fuerzas con las de López y operar juntos Sobre Buenos Aires. Los efectivos de ambos caudillos sumaban 1.600 hombres, que fueron concentrados en inmediaciones del Arroyo del Medio.


A causa de las circunstancias expresadas, Rondeau se encontró aislado; pero resuelto a llevar la campaña en cualquier forma, avanzó con su ejército hasta San Nicolás y, a continuación, mediante un movimiento de flanco, remontó el Arroyo del Medio y se situó en la Cañada de Cepeda.


El Director Supremo eligió su posición en una suave lomada, próxima a la Cañada, que dominaba a ésta y a sus adyacencias.


Las hostilidades fueron iniciadas por algunas partidas de reconocimiento, destacadas por ambas partes, que sostuvieron algunas escaramuzas. Luego las tropas federales simularon un movimiento hacia Pergamino, lo que decidió a Rondeau a destacar una columna ligera de caballería, que franqueó el Arroyo del Medio el 4 de enero de 1820; pero una vez en territorio santafecino, dicha columna fue rechazada con algunas pérdidas.


A continuación, Ramírez que había asumido el mando en jefe de las fuerzas federales, reunió las suyas sobre el arroyo Pavón a siete leguas del Arroyo del Medio. En la mañana del 31 de enero, Ramírez levantó su campamento y avanzó contra Rondeau, en procura de la batalla. Pocas horas después ambos ejércitos se hallaban a la vista, sobre la línea del Arroyo del Medio, iniciándose en seguida algunas escaramuzas entre varias guerrillas. Los jefes de ambas partes suspendieron bien pronto las hostilidades, entablando negociaciones, que no llegaron a nada concreto. En consecuencia, los federales resolvieron atacar a la mañana siguiente.


Pero, durante la noche, un movimiento sospechoso descubierto en el campo de Rondeau, hizo creer a Ramírez en la posibilidad de una retirada del adversario aprovechando la oscuridad, razón por la cual se movió con sus fuerzas interponiéndose entre la Cañada de Cepeda y San Nicolás. En esta situación dirigió su primer ataque contra el ejército de Buenos Aires, logrando arrebatarle la mayor parte de sus caballadas.


Rondeau, que había resuelto adoptar una actitud defensiva, pero sin eludir el combate, había tomado sus disposiciones durante la noche. Estableció su línea dando frente al este, con la Cañada de Cepeda delante; apoyó su izquierda sobre un recodo saliente de la Cañada y colocó en ese punto un escuadrón de caballería al mando del comandante Castellanos. En el centro formó la infantería porteña y la artillería. El grueso de la caballería, constituyendo una masa de unos 1.000 jinetes, fue situada en el ala derecha, desplegada y a órdenes directas de Rondeau.


Al amanecer del 1º de febrero, Ramírez se adelantó a reconocer la posición enemiga. Comprendió la imposibilidad de un ataque frontal y efectuó un rodeo hasta quedar colocado en las espaldas del ejército de Buenos Aires. Rondeau apenas tuvo tiempo para dar media vuelta y quedó, desde luego, en orden inverso al inicial.


A las 8.30 hs se izó una bandera colorada en el campo federal. Esta fue la señal del ataque. De inmediato se dejaron oír los clarines de los Dragones de Santa Fe y los timbales de los indios de Misiones ordenando la carga. López y Campbell, éste último jefe del refuerzo correntino, cargaron sable en mano y a carreta tendida sobre la caballería directorial, que los esperaba a pie firme. La infantería porteña y su artillería abrieron el fuego para contener esa carga, sin conseguirlo. La caballería porteña se lanzó a su vez, contra la enemiga. Se llegó al choque y al entrevero. La caballería de Buenos Aires fue dispersada, arrastrando en su derrota al general Rondeau y sufriendo considerables bajas entre muertos y heridos.


Al mismo tiempo los entrerrianos, en la otra ala, cargaban contra el escuadrón de Castellanos, deshaciéndolo en el primer encuentro.


La infantería formó el cuadro, recurso supremo de la táctica defensiva en esa época y, gracias a un fuego vivísimo mantuvo a distancia a los atacantes. De improviso comenzaron a arder los pastos secos y las llamas, agitadas por un fuerte viento, establecieron muy pronto una densa cortina entre vencedores y vencidos, permitiendo a estos últimos retirarse hasta San Nicolás, sin ser mayormente molestados.


La parte más fuerte del dispositivo enemigo no es la infantería, sino la caballería, que era la más numerosa y arma decisiva en los combates de la época. Por ese motivo, el mando de la misma había sido asumido por el general Rondeau. Contra ella, pues, se dirige Estanislao López. Comprende que no debe darle tiempo a que reacciones y se lanza rápidamente en una impetuosa carga, no tanto en busca del choque sino del entrevero, por cuanto en él se condensaba la táctica más eficaz de sus montoneros, táctica que en esta batalla tuvo su más amplia consagración.


La campaña terminaba con un nuevo fracaso para el gobierno de Buenos Aires.


Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Ornstein, Cnl. Leopoldo R. – López Militar – Jornadas de Est. Históricos – Santa Fe (1938).


miércoles, 3 de mayo de 2023

Se cumplen 160 años de la Batalla de Mal Paso y del genocidio posterior, a manos de los liberales.

Ángel Vicente Peñaloza: De su carta llamada el "Grito de Guaja" surgió la idea del aniquilamiento que los liberales llevaron a cabo. 


 La batalla de Mal Paso, que tuvo lugar en el arroyo de ese nombre en las inmediaciones de la capital riojana a comienzos de mayo de 1863, permitió a la alianza de gobernadores afectos al partido liberal controlar la provincia de La Rioja, núcleo de la resistencia federal contra el gobierno nacional.



Antecedentes

Vencedor el partido liberal en Pavón y electo Bartolomé Mitre presidente de la República Argentina, el caudillo federal Ángel Vicente Peñaloza manifestó al nuevo mandatario su voluntad de dar por superados los conflictos civiles en la nación. No obstante, las desconfianzas, provocaciones y acusaciones mutuas entre partidos continuaron, especialmente en el norte argentino, y finalmente un destacamento federal al mando de Fructuoso Ontiveros y Juan Gregorio Puebla, antiguos comandantes de Peñaloza, invadieron la provincia de San Luis derrotando a Juan Loyola en la batalla de Río Seco (20 de marzo de 1863) y en el combate de Higueritas.



Por su parte, los caudillos federales Carlos Ángel y Felipe Varela salieron rumbo a la provincia de Catamarca pero en el Departamento Capital, fueron derrotados el 31 de marzo en el combate de La Callecita por el Comandante de Armas de la provincia Víctor Maubecín.


Forzado Peñaloza por la situación y exigido de entregar como muestra de lealtad a sus hombres, el 16 de abril de 1863 lanzó una proclama conocida como el "Grito de Guaja" llamando al levantamiento.


El gobierno nacional tenía ahora la excusa para acabar con los restos del movimiento vencido y sus partidarios en las provincias del norte, liderados por Manuel Taboada, no esperaron. Se encontraban ya reunidos en Catamarca los mandatarios de las provincias de Catamarca (Ramón Rosa Correa), Tucumán (José María del Campo) y Santiago del Estero (Manuel Taboada) y el mismo día de la proclama de Peñaloza dirigieron a Mitre una carta enunciando que ante lo que consideraban el reinicio de la guerra civil asumían "el deber de concurrir con todos los elementos de las Provincias que mandan a ahogarla en su cuna".


Taboada fue nombrado Comandante en Jefe de las milicias de las provincias aliadas y marchó con sus hombres derrotando el 21 de abril en el Combate de Huillapima (o Villaprima) a unos 200 hombres de la vanguardia de Felipe Varela en el Departamento Capayán, provincia de Catamarca. Al día siguiente derrotó separadamente a la vanguardia del teniente coronel Carlos Ángel y a su división principal en el Combate de Chumbicha, Departamento Capayán.


Campaña contra La Rioja


Taboada consideraba ya irreversible el resultado de la campaña, y escribía al gobernador de Catamarca que "Es imposible que se rehagan porque han recibido una lección terrible", con lo cual Del Campo regresó a Tucumán. El 29 de abril invadió La Rioja al frente de 1000 hombres, mientras una división salteña al mando del coronel Diego Wellesley Wilde entraba a la provincia por el departamento Arauco y milicianos catamarqueños al mando del coronel Melitón Córdoba se preparaban para sumarse al ataque.


Ante la renuncia del gobernador Gómez el 25 de marzo había sido elegido por unanimidad el coronel Juan Bernardo Carrizo, hombre de confianza de Peñaloza. Carrizo abandonó la capital que fue ocupada por el ejército invasor el 3 de mayo, pero permaneció a sólo 2 leguas con 1000 hombres, 800 jinetes y 200 infantes, secundado por Carlos Ángel y Severo Chumbita y algunos de sus principales subalternos, como los caudillos Suero y Toranzo.


El 3 de mayo de 1863, Juan "Berna" Carrizo tendió su línea sobre la margen derecha del arroyo Mal Paso, más elevada que la que se le oponía y al aproximarse las tropas de Taboada las recibió con fuego graneado desde una posición ventajosa.


El parte posterior de Taboada relataría la acción: "El fuego que recibíamos desde que tiramos la línea era mortífero, que no podíamos contestar porque los enemigos estaban defendidos por la altura, los montes y el parapeto que presentaba la orilla del arroyo que ocupaban.


El fuego se rompió, no obstante, por nuestra brava infantería con una decisión y coraje admirables, y fue sostenida con encarnizamiento por espacio de tres cuartos de hora. Yo me coloque al frente de ella, y he podido comprobar el valor y decisión con que mis compañeros se han batido en defensa de la libertad de esta provincia desgraciada.


Cuando mis bravos compañeros empezaron a caer heridos y fue necesario vencer la posición con un rasgo de audacia, me puse a la cabeza de la infantería y me lance a forzar el paso, haciendo calar bayoneta.


Todos me siguieron y la derrota del enemigo, que ya nos había flanqueado por la derecha, no tardó en pronunciarse. Por espacio de tres cuadras arrollamos a la infantería enemiga. Y al mismo tiempo que yo arrollaba a la ingantería, la caballería, que hasta entonces no había podido protegernos por cumplir su orden de seguir su marcha al trote, llegó al campo de batalla, y hallando el paso libre cargó con lanza en ristre a la caballería enemiga y la arrolló".


Consecuencias

En efecto, el desbande de las tropas de Carrizo fue completo y los federales fueron perseguidos durante 6 horas. En la acción, o más probablemente después de ella, murieron 120 hombres de la infantería riojana, entre ellos todos sus jefes. Fueron capturados, y sobrevivieron, 37 hombres, 7 de ellos heridos. Los federales perdieron también su bandera, un estandarte, 80 fusiles, numerosas lanzas y el parque de municiones.


La sospecha de la ejecución sistemática e inmediata de prisioneros surgió incluso de los más altos niveles del partido oficial. Tras los hechos, Guillermo Rawson envió una carta a Taboada comunicándole la preocupación del presidente Mitre por esos hechos y la posibilidad de que "llegue a convertirse en la lucha o en la persecución de los vencidos, en actos de crueldad dolorosa". Pese a la sorprendente diferencia entre muertos y heridos, Taboada negó los hechos de manera airada, pero pronto la política de "guerra de policía" recomendada por Mitre y llevada a sus extremos por el responsable de ejecutarla Domingo Faustino Sarmiento y sus principales comandantes en el campo, destacando en crueldad Ambrosio Sandes, se encargaría de confirmar los hechos.


Taboada dio por finalizada su campaña en el noroeste, dejando como jefe político en La Rioja a Natal Luna y el comando militar de las tropas aliadas de ocupación en manos de Anselmo Rojo. Al norte permanecería también la división de Wilde, a la expectativa de los siguientes movimientos de Peñaloza.


viernes, 10 de marzo de 2023

Se cumplen 52 años de esta carta de Perón a los compañeros del Grupo Cine de Liberación.

 



Carta a "GRUPOS DE CINE LIBERACION" 10 de marzo de 1971 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Madrid, 10 de marzo de 1971


A los compañeros de los


"GRUPOS DE CINE LIBERACIÓN"


BUENOS AIRES.


Mis queridos amigos:


Comenzaré por encomiar la tarea que Ustedes se han impuesto como felicitarles por las realizaciones ya logradas y cuanto desean realizar. Todo cuanto se haga por la liberación será una contribución a la grandeza de la Patria ya la felicidad del Pueblo Argentino. Nosotros que, de 1946 a 1955 aseguramos esa liberación, sabemos lo que ella representa para el porvenir argentino. Durante los diez años de Gobierno Justicialista se llegaron a resolver todos los problemas económicos y sociales argentinos, dando así diez años de abundancia a la población del país y asegurando un desarrollo lento pero continuado, en el que un Pueblo feliz trabajaba sin sacrificios inútiles por la grandeza de su futuro.


La juventud argentina que ha presenciado también la etapa que media entre 1955 y 1971,ha podido ver cómo todo lo anterior ha quedado frustrado por la ineptitud de sus gobernantes que, desaprensivamente o premeditadamente, han permitido la penetración foránea que nos ha retrotraído a la época colonial. Si nosotros pudimos cambiar una economía de miseria por otra de abundancia, si nosotros pudimos asegurar una justicia social reclamada por las masas argentinas, fue precisamente porque antes pudimos asegurar la independencia económica y la soberanía nacional, porque ningún país puede alcanzar ni la felicidad ni la abundancia, si no comienza, por asegurar su libertad.


En este sentido, he querido hacerles llegar por mano y amabilidad del compañero OCTAVIO GETINO, que me visitara, en Madrid, una cinta magnetof6nica sobre el tema y que estudia sintéticamente "EL PROBLEMA DE LA LIBERACION", tal cual lo vemos desde el "TERCER MUNDO" que, como nosotros, se encuentra empeñado en asegurar su liberación, frente a las amenazas de los imperialismos dominantes y, en especial, contra la acción de la sinarquía internacional que, desde las Naciones Unidas, sirve esos mismos intereses. Espero que les guste.


El Continente Latinoamericano, desde donde lanzamos nosotros los justicialistas ya en 1945 una "tercera posición", tan distante de uno como de otro imperialismo, que llevaba implícita la liberación, comienza a darse cuenta de cuanto antes digo y ya cuatro países han seguido el ejemplo con éxito. Ahora les queda a ellos y a nosotros la difícil tarea de consolidarla. El Neocolonialismo sabe que las independencias y las liberaciones son de largo aliento. Por eso no se afligen, especulando con la falta de perseverancia de los pueblos. Esa es la grave responsabilidad de la juventud de nuestros países: luchar sin tregua y perseverantemente, que será el único modo en que puedan llegar a ser los artífices de su propio destino.


Nosotros podremos habernos equivocado en cualquier cosa, pero no en la elección de nuestras banderas: justicia social, independencia económica y soberanía política. Luchar por ellas es un deber, no ya de peronistas, sino de argentinos. El "CINE LIBERACION" tiene ante si una larga pero honrosa misión: llegar a todos con la demostración fehacientemente grafica de una experiencia demasiado elocuente como para que no pueda ser comprendida y sentida. El último cuarto de siglo ha sido tan rico en enseñanzas de todo orden que sería lamentable que no se asimilaran por el Pueblo Argentino. Ese Pueblo ha pasado de la indigencia a la abundancia pero desgraciadamente, ha tornado de nuevo a la pobreza. Alguna razón debe haber habido para que esto sucediera. Buscarla en los hechos mismos desde 1945 a 1955 y luego hasta 1971, mostrarla a los argentinos, es una tarea realmente patriótica.


Finalmente, deseo que, junto con mi saludo mas afectuoso, les lleguen mis mejores deseos, con la exhortación mas sincera, para sigan trabajando en la misión que se han impuesto, seguros de que con ello, prestan un gran servicio al Pueblo y la Nación Argentina. Un gran abrazo.


Juan Perón


miércoles, 20 de octubre de 2021

Se cumplen 65 años de esta carta de Perón al Doctor Enrique Olmedo: "considero que la creación ,de un clima integral de insurrección es lo fundamental y permanente, lo político es solo circunstancial"

 Carta al Dr. Enrique Olmedo 20 de octubre de 1956



Escrito por Juan Domingo Perón. 


Caracas, 20 de octubre de 1956


Señor Dr. Don Enrique A. Olmedo


Montevideo


Mi querido amigo:


Contesto su carta del 9 de octubre y le agradezco sus amables palabras y recuerdos, como asimismo retribuyo su saludo con todo mi cariño.


Debo agradecerle sus excelentes informaciones que me dan un cuadro claro de todo y, sobre todo, que es lo que interesa. Muchas gracias y en el futuro no tenga temor de ser extenso, pues, para nosotros, aqui las informaciones son extraordinariamente valiosas.


Sobre la situación en la Patria veo que se comienza a trabajar con un sentido más práctico que hasta ahora: considero que la creación ,de un clima integral de insurrección es lo fundamental y permanente, lo político es solo circunstancial. La que fijará la permanencia es la línea histórica y esa es la que hay que seguir. Los apresurados y los miopes no verán ésto que es lo fundamental y, en cambio, se aferrarán a lo secundario despreciando lo principal. Ese será su error y, en política, un error de esta magnitud representa el fracaso. Las masas peronistas siguen y seguirán firmes porque, medianamente adoctrinadas y aferradas a sus necesidades y conveniencias, seguirán la línea histórica y no la política. Si se consigue una buena organización clandestina y una resistencia más o menos permanente, la batalla está ganada para ahora y para después: no importa el tiempo, importan los objetivos. Por eso todo el trabajo ahora debe estar encaminado a conseguir esa organización.


Los que especulan ganar a río revuelto, como los de FORJA, se quedarán como en otras ocasiones, en la mitad del camino. Si ya no han aprendido, no creo que en el futuro puedan aprender. Ellos no solo son desleales, sino que también son torpes. Esta vez, como las anteriores, han sido incapaces de interpretar a la masa. Por eso son generales sin Ejército y seguirán siendo siempre lo mismo, lo que en último análisis los convierte invariablemente en amanuences del General que tiene la tropa. ..


Para ser dirigente no basta querer serlo, sino que es necesario primero jugar limpio, luego luchar con lealtad y con sinceridad y servir una causa y no intereses personales. Ellos son incapaces de todo ésto; por éso nunca serán nada. Este no es un fenómeno solo de los exilados en el Uruguay, lo es de todas partes. Muchos dirigentes se la han "pillado" en serio y creen realmente que éllos pueden hacer muchas cosas que en realidaw no pueden. Como Usted dice, el milagro fue hacer la revolución con lo que había, y el nuevo milagro será la consecuencia del adoctrinamiento de la masa, de donde saldrán miles de dirigentes nuevos. Por lo pronto el primer acto está cumplido: el repudio de los viejos dirigentes; ahora vendrá su reemplazo. Eso es lo que han ignorado muchos dirigentes políticos y iales que quieren tomar rumbo propio, sin darse cuenta, que al hacerlo, lo seguirán éllos solos.


Algunos creen que las soluciones políticas se hacen en la mesa del café charlando. Otros creen que las revoluciones se realizan en reuniones de amigos. Todos esos envejecen discutiendo y siendo sobrepasados por los acontecimientos. Para poder resolver estos dos problemas hay que accionar y trabajar incesantemente, de lo contrario no se llega a nada. Nuestra intransigencia es lógica: darle salida política a la canalla dictatorial está en nuestras manos, porque este problema es de opinión y solo la opinión puede resolverlo y nosotros tenemos la opinión. La oposición está convencida que la dictadura dará elecciones en 1957. Ese es un error de apreciación: las dará si con éllo encuentra un escape político, mediante un gobierno que le cubra las espaldas, sino no dará elecciones. Para eso necesita nuestros votos, porque la orfandad de los otros es calamitosa. No dando votos peronistas, no tendrán votos para simular la elección que les permita hacer el fraude que preparan. Veremos un Gobierno "Constitucional" producto del fraude, frente a un Pueblo insurreccionado ¿Cómo le irá?


No deje de escribirme. Saludos a todos los compañeros. Mi Pedido, que le metan allí en la mayor medida. Las demás organizaciones de exilados trabajan con gran decisión y veo por ciertas noticias que la masa del Pueblo sigue firme en la acción por todos los medios previstos en las Directivas e Instrucciones: allí atestará nuestro éxito.


Un gran abrazo.


Firmado: Perón


martes, 10 de marzo de 2020

Hace 49 años Perón le escribía a los compañeros del Grupo Cine Liberación




Carta a "GRUPOS DE CINE LIBERACION" 10 de marzo de 1971

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 10 de marzo de 1971

A los compañeros de los

"GRUPOS DE CINE LIBERACIÓN"

BUENOS AIRES.

Mis queridos amigos:

Comenzaré por encomiar la tarea que Ustedes se han impuesto como felicitarles por las realizaciones ya logradas y cuanto desean realizar. Todo cuanto se haga por la liberación será una contribución a la grandeza de la Patria ya la felicidad del Pueblo Argentino. Nosotros que, de 1946 a 1955 aseguramos esa liberación, sabemos lo que ella representa para el porvenir argentino. Durante los diez años de Gobierno Justicialista se llegaron a resolver todos los problemas económicos y sociales argentinos, dando así diez años de abundancia a la población del país y asegurando un desarrollo lento pero continuado, en el que un Pueblo feliz trabajaba sin sacrificios inútiles por la grandeza de su futuro.

La juventud argentina que ha presenciado también la etapa que media entre 1955 y 1971,ha podido ver cómo todo lo anterior ha quedado frustrado por la ineptitud de sus gobernantes que, desaprensivamente o premeditadamente, han permitido la penetración foránea que nos ha retrotraído a la época colonial. Si nosotros pudimos cambiar una economía de miseria por otra de abundancia, si nosotros pudimos asegurar una justicia social reclamada por las masas argentinas, fue precisamente porque antes pudimos asegurar la independencia económica y la soberanía nacional, porque ningún país puede alcanzar ni la felicidad ni la abundancia, si no comienza, por asegurar su libertad.

En este sentido, he querido hacerles llegar por mano y amabilidad del compañero OCTAVIO GETINO, que me visitara, en Madrid, una cinta magnetof6nica sobre el tema y que estudia sintéticamente "EL PROBLEMA DE LA LIBERACION", tal cual lo vemos desde el "TERCER MUNDO" que, como nosotros, se encuentra empeñado en asegurar su liberación, frente a las amenazas de los imperialismos dominantes y, en especial, contra la acción de la sinarquía internacional que, desde las Naciones Unidas, sirve esos mismos intereses. Espero que les guste.

El Continente Latinoamericano, desde donde lanzamos nosotros los justicialistas ya en 1945 una "tercera posición", tan distante de uno como de otro imperialismo, que llevaba implícita la liberación, comienza a darse cuenta de cuanto antes digo y ya cuatro países han seguido el ejemplo con éxito. Ahora les queda a ellos y a nosotros la difícil tarea de consolidarla. El Neocolonialismo sabe que las independencias y las liberaciones son de largo aliento. Por eso no se afligen, especulando con la falta de perseverancia de los pueblos. Esa es la grave responsabilidad de la juventud de nuestros países: luchar sin tregua y perseverantemente, que será el único modo en que puedan llegar a ser los artífices de su propio destino.

Nosotros podremos habernos equivocado en cualquier cosa, pero no en la elección de nuestras banderas: justicia social, independencia económica y soberanía política. Luchar por ellas es un deber, no ya de peronistas, sino de argentinos. El "CINE LIBERACION" tiene ante si una larga pero honrosa misión: llegar a todos con la demostración fehacientemente grafica de una experiencia demasiado elocuente como para que no pueda ser comprendida y sentida. El último cuarto de siglo ha sido tan rico en enseñanzas de todo orden que sería lamentable que no se asimilaran por el Pueblo Argentino. Ese Pueblo ha pasado de la indigencia a la abundancia pero desgraciadamente, ha tornado de nuevo a la pobreza. Alguna razón debe haber habido para que esto sucediera. Buscarla en los hechos mismos desde 1945 a 1955 y luego hasta 1971, mostrarla a los argentinos, es una tarea realmente patriótica.

Finalmente, deseo que, junto con mi saludo mas afectuoso, les lleguen mis mejores deseos, con la exhortación mas sincera, para sigan trabajando en la misión que se han impuesto, seguros de que con ello, prestan un gran servicio al Pueblo y la Nación Argentina. Un gran abrazo.

Juan Perón


martes, 5 de noviembre de 2019

Se cumplen 49 años de esta carta del General Peron a José Luis Fernandez Valoni





Carta a José Luis Fernandez Valoni 5 de noviembre de 1970

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 5.de noviembre de 1970.

Al Sr. José Luis Fernández Valoni

Querido compañero:

Por mano y amabilidad del camarada Tte. .1ro. Don Francisco Julián Licastro, he recibido vuestra carta del 27 de octubre próximo pasado y agradezco el recuerdo como el saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

Retempla mi espíritu de viejo luchador que, a mis años, un hombre de la juventud argentina llegue hasta mí con palabras y pensamientos que son una garantía para el verdadero destino de la Patria. Yo siempre he pensado, durante el largo y sacrificado esfuerzo que venimos realizando desde hace ya un cuarto de siglo, en una juventud que, tomando nuestras banderas, fuera capaz de llevarlas al triunfo. Los hechos y las circunstancias que nos tocan vivir demuestran que, la revolución por la cual luchamos no puede ser obra de una generación sino de varias de ellas y, en consecuencia, deberá un día quedar en vuestras manos. Nada puede haber más halagador para los viejos, que ver a nuestros muchachos én un puesto de lucha, impulsados por la propia Providencia, que aceptan con el honor y el espíritu que hace grande a los hombres.

He conocido la actitud asumida por Ustedes (Los Tenientes de la Revolución) y al tomar contacto con Ustedes, a través del camarada Licastro que me visita, retorno un poco a mis tiempos de Teniente, con la satisfacción y el orgullo de poderlos sentir muy cerca de mi corazón de viejo soldado. Así puedo pensar y sentir como lo hacen los verdaderos soldados, que se revelan ante los "empleados de la profesión", cuando los valores esenciales de la milicia que sienten y practican, son atacados por simuladores indecentes. Habrán quizá Ustedes comprometido un grado militar, pero han sabido salvar el honor del Ejército frente a la ignominia entronizada en el poder. Y eso, es lo único que puede honrar, tanto al que lo realiza como a la misma Patria que se sirve.

Desde 1966, en que algunos generales irresponsables deciden comprometer al Ejército en la usurpación del poder en nombre de la Institución, he esperado el gesto salvador de parte de los cuadros superiores pero, hasta ahora, pareciera como si todos los valores se hubieran perdido allí, para ceder a los intereses personales o de círculo, cuando no para servir intereses foráneos inconfesables. Menos mal, para la Institución, que por lo menos en los cuadros subalternos, Ustedes han tomado una actitud que demuestra "que no todo está podrido en Dinamarca".

Pienso que, así como no nace el hombre que escapa a su destino no debiera nacer quien no tenga una causa noble por la cual luchar, para justificar su paso por la vida. Muchos grandes hombres pasan inadvertidamente por su existencia porque han carecido de esa causa y muchos hombres comunes llegan a sobresalir como verdaderos héroes porque la tuvieron. San Martín fue grande porque fue el hombre de una causa: la independencia de su Patria y Napoleón, si no hubiera sido por la Revolución Francesa y su empeño en servirla, hubiera muerto como Capitán de Artillería retirado. Por eso sueño con una juventud argentina que, dueña de una causa, sepa engrandecerse para realizarla y, mi mayor satisfacción es comprobar que, en vista de lo que están haciendo nuestros muchachos, no hemos predicado en el desierto. Por eso también deseo hacerles llegar a todos Ustedes mi encomio más sincero y mis felicitaciones por la actitud y conducta honrosas que han evidenciado y que quedarán como un ejemplo para las futuras generaciones de Oficiales Argentinos.

Para el Pueblo Argentino, hasta 1966, el problema era la situación del país; hoy el verdadero problema lo constituye la dictadura militar. Espero que en el Ejército haya quienes lo comprendan y sean capaces de tomar una actitud de acuerdo con las circunstancias. De lo contrario, las Fuerzas Armadas, enfrentadas al Pueblo, no pueden sino tener un destino incierto. Los que realmente amamos nuestras instituciones, no podemos sumarnos en apoyo de los desatinos que se están cometiendo, que tan bien caracteriza Usted en su carta.

Hemos hablado mucho con el compañero Licastro y él le podrá referir de viva voz mis pensamientos sobre cuanto está ocurriendo en nuestro pobre país y sobre las posibilidades de un futuro que, por incierto, debe preocuparnos a todos los que algo podemos hacer para evitar males mayores.

Es indudable que nos acercamos a la decisión. El Pueblo Argentino no va a defeccionar y su lucha se intensificará con el tiempo hasta la guerra civil misma si es preciso. Nuestro Movimiento con su organización de superficie y sus grupos activistas está ya empeñado en una guerra revolucionaria que no puede tener reversión. La reacción podrá resistir y aún reprimir violentamente si puede, pero nosotros seguiremos la "táctica del agua", que siempre pasa. Todo es y será cuestión de tiempo. Veremos quién aguanta más. En el peor de los casos, empeñado el Pueblo contra sus fuerzas armadas en una lucha decisiva, uno de los dos deberá desaparecer y, es difícil que desaparezca un Pueblo que anhela ser dueño de su destino.

Un mundo, que se mueve y evoluciona hacia lo que nosotros ya lanzamos en 1945, nos acompaña y nos impulsa. Los que "nadan contra la corriente" tendrán su merecido. En las grandes causas no es la contumacia la que triunfa sino la razón y todo hace percibir que la tenemos: debemos confiar en ella.

Le ruego quiera tener la amabilidad de hacer llegar a los camaradas mi saludo de compañero y de amigo, como asimismo aceptar, junto con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.